Soy viuda, tengo más de 50 años y estoy gorda. El prototipo de mujer ideal para algunos muchachos jóvenes de mente retorcida. El caso es que tengo una aventurilla con uno de ellos, un universitario de 20 años, que desde el primer momento se obsesionó con mis enormes tetas. Y es que, como decía un anuncio de televisión, no pesan los años, pesan los kilos, los de mis tetas claro.