Relatos Hablados

Mi regalo de San Valentín

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Me llamo Marta y no tengo novio, así que pasar sola el día de San Valentín es bastante triste para mí. ¿Por qué no imaginamos que estamos juntos tú y yo y tratamos de pasarlo bien a través de este relato? No te pido que me digas que me quieres, simplemente que me la metas bien ¿tu que opinas?

Me llamo Marta y no tengo novio, así que pasar sola el día de San Valentín es bastante triste para mí

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Voz por BellaPerrix
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Es muy triste estar en plena celebración del día de los enamorados y no tener a nadie con quien compartirlo. La verdad es que estoy un poco triste, pero nada que no se puede arreglar con un buen achochón y algo más.

¿Qué tal? Me llamo Marta. Tengo 22 años. Soy morena, de ojos oscuros y labios más bien carnosos. Soy algo bajita, pero tengo una buena delantera que vuelve locos a los tíos.

Mis amigas me tienen como la más guapa del grupo. No sabría qué decirte. No soy muy de echarme humos, más bien tengo tendencia a la modestia.

Pero claro, cuando una es perseguida por tantos hombres, digo yo que por algo será, ¿no? En mi vida he tenido no pocas relaciones, serias o pasajeras, buenas o malas.

Siempre lo he tenido muy claro. Hay tres tipos de personas que no nos pueden despertar interés. Unas nos atraen a un nivel sentimental y esos son nuestros amigos.

Otras nos llaman la atención a un nivel puramente sexual. Esos son nuestros rolletes. Y finalmente damos con aquellas que nos atraen en ambos niveles a la par.

Y es en ese instante que sí, no sé, que he dado con alguien muy especial. Todo esto que te lo cuento porque estamos en esta fecha tan singular.

Y por primera vez desde que sé lo que es el amor, las estoy pasando sin nadie a mi lado. Aquí donde me ves, soy muy romántica. Me gusta que el hombre que está conmigo piense en algo especial para mí.

Me parece genial que el día de los enamorados, alguien que te quiere, te sorprenda con un regalo o algún gesto. Sin ir más lejos, con mi tercer novio corté por eso precisamente.

Porque no supo tener esa clase de detalles. Ahora aquí te pido por favor que hoy tengas tú un detalle para mí. Necesito que me ayudes a pasar mi día de los enamorados en brazos de alguien que demuestre amarme.

Aunque sólo sea durante unos minutos. Por eso es así que imagina que estamos uno frente al otro. Tenemos el corazón vacío y nos urge sentir el parpitar de alguien justo entre nuestros brazos.

Así que te acercas a mí y me besas. Primero con delicadeza. Tus labios están algo resecos, pero no tardarán en humedecerse. Durante unos segundos nuestros rostros están unidos.

Mi boca se abre y mi lengua pasa a tu boca. Tu lengua reacciona, se enrosca en la mía y nos las acariciamos mutuamente. Es fantástico. Un clásico cosquilleo de excitación comienza a hacerse notar en mí.

¿Te pasa a ti igual? Ahora, desciendo por tu cuello, te besuqueo. Con las manos te estoy desabrochando la camisa. Un botón, otro. Mientras tu pecho va quedando al descubierto, mi lengua va marcando una línea descendente.

Llego el último botón y tu camisa cae por su propio peso. Me detengo en el ombligo y te hago unas leves cosquillitas. Desaboleándolo de un lenguetazo.

Mmm, qué rico. Me miras extasiado y por unos segundos cierras los ojos. Te está gustando. En mi imparable descenso, desabrocho el botón del pantalón.

Luego la bragueta. Me asoman unos pocos pelillos genitales por el borde de tus calzoncillos. Pero antes de quitártelos, quiero poder masajearte un poco lo que tienes debajo.

Así que primero me aferro con fuerza a ese bulto que se marca. Presiono con cuidado. Los gimes. Bajo unos centímetros. Entre las piernas y sigo con mi masaje de tus huevos.

De un extremo al otro. Tu verga crece y crece inexorablemente. Parece empujar mi mano hacia afuera. Así que te quito los calzoncillos y tu polla parece casi de un salto.

Me pregunto si dentro tuviera un muelle. Hoy te la agarro. Está muy caliente. Palpita de excitación y desea ser mamada. Que espere. Beso tu capullo con amor.

Recojo un poco de saliva en mi boca y la echo sobre el glande. Repito la operación hasta que este quede bien mojado. Entonces mi lengua chapotea sobre la saliva.

Esta desciende por el frenillo. Así que llego hasta ahí y recojo el hilillo que devuelvo a mi boca. El placer te invade por completo. Respiras profundamente.

A ratos me miras desde ahí, desde lo alto. Pero entonces un escalofrío te obliga a cerrar los ojos y a apretar los dientes. Y entonces me suplicas que siga.

Mi otra mano hace rato que estaba acariciando la base de tu polla. Jugueteando con los pequeños pelos. Así que va directa a los testículos.

Y con mucho cuidado los agarra e inicia un masaje que te hace alucinar. Es tan especial para mí. Sentirlos en la palma de la mano. Jugar con ellos con el simple mover aleatorio de mis dedos.

Me encanta. Y a ti también. Mis labios se han aferrado a tu glande. Se enroscan en él como si fuera una botella. Entonces te extiendo por el tronco hasta la base.

Toda la verga está dentro de mí. Me encanta. Sí. El placer de mamar una polla es algo que todas las mujeres deberían probar. Me excita. Me hace sentir bien.

Así pues. Haciendo de nuevo en una fluida y prolongada caricia por todo el tronco. Hasta llegar de nuevo al capullo. Me detengo un ratito ahí.

Porque mi lengua ha vuelto a encariñarse con tu frenillo. Y no cesa de darle intensos golpecitos que te hacen volver a gemer. Una vez más. Tu tronco es recorrido por completo por mis labios.

Que te están trabajando una felación mayúscula. Lo estás pasando bien. Ya es hora de que me des aquello que tanto deseo. Llegó el momento de recibir tu tan deseado regalo del día de los enamorados.

Lo guardas en tu interior y lo necesito. Mi vaivén a través de tu falo se ha vuelto ya frenético. Así como el magreo que dedico a tus testículos desde hace unos minutos.

Abro los ojos y levanto la mirada. Veo cómo estiras el cuello y das un grito. Un grito de placer total. Ahora. Por fin. Agarro tu polla. Y desde la punta del glande sale disparado el chorro de esperma más bonito y generoso que he visto jamás en mi vida.

Esto es el éxtasis total para los dos. Disfrutemos del momento. El semen cruza el aire por unos minutos y por fin da con mi rostro. En plena cara noto cómo se desliza por mis mejillas y mis labios.

Así que rápidamente saco la lengua y los saboreo. Es tan agradable el paladar. Genial. En mi mano tu polla comienza a contraerse. Tú respiras con fuerza.

Y en tu boca. En mi mano tu polla comienza a contraerse. Tú respiras con fuerza. Y yo me siento feliz. Me siento dichosa. Me siento mejor que nunca. Porque he recibido el mejor detalle que cualquier chica podría desear en el día de San Valentín. Y es formidable.

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