Hola, me llamo Irene y me has pillado en plena clase de sexología.
Es mi asignatura favorita
en la universidad.
Algunas compañeras se quejan de que es una asignatura demasiado teórica,
pero eso es, como digo yo, porque ellas quieren y no ponen de su parte.
Yo procuro practicar
todo lo que puedo, aunque aún me queda mucho por aprender.
Ahora mismo estoy sentada en
la última fila de clase, junto a un compañero que se llama Tomás.
Hace calor.
En clase
de sexología siempre me sube la temperatura.
Así que voy algo ligera de ropa.
Llevo solo
una minifalda que deja descubierto mis murlos carnosos que se ablandan sobre mi asiento
y una camiseta ajustada que hace que se me transparente mis pechos redondos y firmes,
con los pezones asomando entre la trama de la tela porque no llevo sujetador.
El profesor
de sexología me parece muy atractivo.
Me pone cachonda.
No puedo evitarlo.
Se llama Ernesto
y se rumorea que tiene una polla enorme y que le gusta sodomizar a las alumnas.
Mientras
explica en la tarima la función de los órganos sexuales masculinos con todo detalle, me está
tomando un sofoco porque me imagino que estoy haciendo el amor con él.
Me he soltado el
pelo rubio y sedoso que me cae sobre los pechos y me estoy tocando los pezones con una mano
y con la otra me acaricio las piernas.
Mejor dicho, entre las piernas, por encima de las
braguitas.
Mi compañero Tomás, a mi lado, no deja de mirarme.
Se ha olvidado del profesor
de la pizarra.
De reojo noto su mirada de deseo y el bulto que va creciendo en la zona
de su bragueta.
De pronto, Tomás acaba de sorprenderme.
Me quita la mano de entre las
piernas y empieza a acariciarme los muslos.
Yo le dejo que me acaricie.
Me gusta.
Pero no me conformo con eso.
Le cojo de la mano y me la pongo entre las piernas.
Siento sus dedos apartándome las braguitas y hurgando entre los labios de mi coño.
Me estoy empezando a humedecer de gusto.
Tomás deja de usar la mano, se agacha delante de
mí y me baja poco a poco las braguitas.
Yo me alzo un poco del asiento para facilitarle
las cosas.
Noto las braguitas bajando por mi culo prieto y respingón y luego por mis muslos.
Tomás me las quita del todo y se las tira a la cara de Manuel, otro compañero que hay
más a la derecha y que empieza a mirarnos muy sorprendido.
Tomás mete su cara entre
mis piernas y empieza a chuparme el coño.
Siento su lengua deslizarse entre los labios
de mi coño.
Sus alivas se mezclan con mis frujos vaginales.
Me chupa suavemente el
clítores y me siento estremecer.
Tomás me coge de la cintura y hace que me agache.
Me pone a cuatro patas.
Me levanta la minifalda y de repente siento su polla entrando en mi
coño por detrás.
Lo siento entrando y saliendo de mi coño mientras me toca los pechos por
encima de la camiseta y me retuace los pezones.
Mientras, Manuel no ha resistido el espectáculo
de vernos.
Se ha sacado la polla y se la está meneando mientras nos mira.
Tomás sigue
follándome por detrás.
La mete y la saca con embestidas cada vez más fuertes al tiempo
que yo agito mi culo rítmicamente mirando extasiada la polla de Manuel que cada vez
es más grande.
No puedo resistirlo y hago una señal a Manuel para que se apunte la
fiesta.
Viene hasta mí y me golpea con la polla en la cara.
Luego me la mete en la boca
y yo se la chupo con avidez.
Así que ahora estoy a cuatro patas oculta entre el pupitre
mientras Tomás me folla por detrás y me agarra los pechos y Manuel me folla por la
boca.
Me siento la polla de Tomás entrando y saliendo, entrando y saliendo y chupo los
huevos de Manuel y me los trago y luego le succiono la polla hasta la raíz y me detengo
y apunta y paso la lengua llena de saliva por el freñillo y alrededor del capullo.
Creo que estoy a punto de correrme.
Tomás sigue dándome con su polla por detrás.
Mi
coño se abre cada vez más mientras su polla entra y sale con una fuerza tremenda.
Pero
¿qué está pasando?
De pronto los compañeros se van.
Ya se han ido todos y creo que la
clase ha terminado aunque nosotros seguimos follando como locos.
Hay una voz que nos dice
que tranquilos, que podemos seguir, que le gusta lo que está viendo.
Es Ernesto, mi
profesor de sexología.
Ernesto, como es un experto, nos dice que hagamos algunos cambios
de postura.
Así que Tomás se ponga tumbado en el suelo boca arriba.
Yo me pongo encima
de él y me meto su polla en el coño mientras sigo chupando la polla de Manuel que está
delante.
Entonces Ernesto me mete los dedos mojados con saliva en el culo.
Siento cómo
sus dedos entran y se mueven dentro de mí.
Supongo que quiere prepararme y seguir con
la leyenda que tiene de sodomizar a todas sus alumnas.
Mientras chupo la polla de Manuel
y me clavo la de Tomás, completamente mojada y cachonda, siento...
¡Ah!
Lo embestido brutal
de Ernesto.
Su polla enorme entrando en mi culo por detrás, abriéndolo del todo y
mientras me quita la camiseta de un tirón y me agarra los pechos con fuerza.
¡Oh!
Me
estoy muriendo de gusto.
Tengo todos los agujeros completos y tres hombres a mi disposición.
Siento la polla descomunal de Ernesto, que por algo es profesor de sexología, entrando
y saliendo de mi culo, entrando hasta el fondo y saliendo, y sus manos fuertes apretándome
los pechos como si fuera a ardeñarlos.
Y al mismo tiempo la polla de Tomás que entra
y sale de mi coño, mientras me da masajes con la mano en el clítoris, loco me está
volviendo loca.
Y mordes que ahora apunta de la polla de Manuel, que se cansa del juego
y me la mete en la boca hasta la garganta.
Estoy temblando de gusto.
Cada vez tiemblo
más.
Creo que... creo que voy... sí, voy a corrom.
Siento que Manuel se agita y me llena
la boca de su semen.
Se está corriendo en mi boca, en mi cara.
Y Tomás suelta también
su descarga dentro de mi coño.
Me está inundando por dentro mientras Ernesto sigue haciendo
que su polla, cada vez más grande y más dura, entre y salga, entre y salga de mi culo.
Parece que va a desgarrarme, pero es tanto el gusto que siento.
Sí, ahora noto un chorro
de su semen en mi culo.
Y otro, y otro.
Parece que no va a acabar de soltarlo, mientras me
corre, me corre.
Bueno, ya ha pasado todo.
Ahora tengo las pollas de Manuel y todo.
Tomás y Ernesto delante de mi cara.
Las estoy limpiando con la boca porque aún les
quedan restos de semen.
Y yo soy una alumna de sexología muy aplicada y cuidadosa.
Un
beso y hasta pronto.