Hola cariño, ¿estás preparado para gozar conmigo?
Yo estoy dispuesta, pero antes quiero
que me conozcas un poco.
Me llamo Paula, aunque todos me llaman Paula la hipersensible.
Soy
una chica un poco especial y te preguntarás por qué.
Pues porque tengo una característica
de índole sexual que me hace diferente a las demás chicas.
Lo he descubierto hace
poco, al cumplir los 18 años, al poco tiempo de empezar la carrera de medicina.
¿Qué
característica es esa?
Es bastante grave para mí y sin embargo, a ti seguro que te
va a encantar.
Se trata de un problema de hipersensibilidad.
¿Con decirte que los compañeros
de la facultad se han tenido relaciones conmigo me han puesto el apodo de Paula la hipersensible?
¿No saben por qué es?
Es que soy demasiado sensible, ese es mi problema.
Tan sensible
que con nada que me toques me voy a derretir de gusto y me voy a poner enseguida toda mojada.
No puedo evitarlo, sobre todo con hombres tan atractivos como tú.
En cuanto tus manos
rocen mi piel o tus labios se acerquen a los míos, mi coño se va a humedecer.
Lo sé,
siempre me pasa lo mismo con hombres como tú, cariño, y mi coño se va a llenar enseguida
de flujo caliente.
Y voy a estar esperando con muchas ganas, completamente excitada y
abierta, que tú calmes la ansiedad de mi coño y me desplacer con las acometidas de
tu polla en erección.
Lo peor es que aunque conozco mi problema de hipersensibilidad,
no le pongo solución.
No debería estar ahora contigo, porque sé lo que va a pasar, que
tú te vas a aprovechar de la situación.
Me voy a poner toda mojada, yo te lo he dicho.
Ahora mismo mientras hablo contigo estoy casi desnuda del todo, tumbada en la cama
esperándote.
Tengo los pechos al aire, unos pechos redondos y consistentes, y solo llevo
puestas unas braguitas de color rojo muy pequeñas, tan pequeñas que se me están clavando
por detrás en la rajita del culo, y por delante rozándome los labios del coño.
Y solo con
pensar en las braguitas estoy excitándome.
Soy delgada, con las caderas bien redondeadas
y el culo pequeño redondo de respingón, y los pechos grandes colgándote urgentes,
solo para que tú los toques.
Tengo los ojos azules, soy rubia y llevo el pelo largo y
suelto.
Ahora mismo el pelo está rozándome los pechos, mmm, está rozando los pezones,
y se me están poniendo duros y tiesos, solo con el roce del pelo.
Yo te he dicho que soy
extremadamente sensible.
No me queda más remedio que acariciarme los pezones con los
dedos.
No puedo resistirlo, y qué gusto me da retorcerlos con las yemas y ver cómo se
me ponen de tiesos.
Ahora ya sabes mi problema, pero no me importa que te aproboces de mi
sensibilidad porque te he cogido cariño.
Con tus manos me puedes ir acariciando las
tetas.
Venga, me gusta sentir cómo se mueven mis senos entre tus manos, fuertes y viriles.
Así, así apriétamelos bien fuerte.
Mmm, ves lo que te decía.
Ya tengo las braguitas rojas
completamente humedecidas.
Me estoy metiendo los dedos entre las braguitas y los tengo empapados.
Es que no tengo remedio.
Soy tan receptiva al placer.
En fin, ya estoy tan mojada que no puedo
impedir que sigas haciendo conmigo todo lo que quieras.
Estoy dispuesta a dejar que satisfagas
conmigo todas tus fantasías.
Me encantan los hombres tan atractivos como tú.
Me gusta ver ese
bulto tan enorme que tienes en la bragueta.
Andase bueno.
Abre la bragueta y saca tu polla.
Como me gusta verla.
Tan grande y húmeda, con esos huevos enormes colgando.
Solo de
verte la polla tan grande y dura y con esa erección tan firme se me está saliendo el
flujo del coño y me está cayendo entre las piernas.
Tengo unas ganas locas de meterme tu
polla en la boca y chuparla poco a poco hasta que se te ponga dura como un taladro y luego
ver cómo me la metes en el coño sin tan siquiera quitarme las braguetas empapadas.
Pero por ahora,
pórtate bien y hazme el favor de usar tu lengua.
Comprende que una chica tan sensible como yo
necesita que la cuiden y la mimen.
Anda, chupa mis pezones.
Así ya siento tu lengua en mis
pezones.
Que tiesos, erguidos y duros se me están poniendo.
Ahora muérdelos un poco,
pero con mucho cuidado, con delicadeza.
Me haces daño.
Eres un poco bruto, pero me gusta.
Y mientras
me chupas las tetas acaríceme el culo con tus manos expertas.
Así chúpame las tetas, muérdelas
y aprieta bien tus manos sobre mis nalgas.
Muévelas, dales un buen masaje.
Dame unos azotes.
Que gusto, vamos.
Introduce los dedos en el canalillo de mi culo.
Así, con cuidado.
Y ahora
mételos por debajo de la bragueta y recorre todo mi culo hasta llegar a los labios de mi coño.
Que estás esperando.
Sí, te está esperando abierto y mojado.
Ahora siento tus dedos moviéndose
en la entrada de mi coño.
Que gusto me da.
Sigue moviéndolos con cuidado.
Anda, va, méteme los
dedos y hurga dentro de mi coño.
Tus dedos entran y salen mientras me retuerzo de gusto, echada hacia
atrás en la cama con las piernas abiertas.
Pero para, que estoy a punto de correrme y aún no he
sentido el poder de tu polla.
No quiero perderme tu polla y el placer que nos vamos a dar mutuamente.
Te has portado muy bien conmigo y voy a agradecerte tu delicadeza.
La tienes aún más grande que antes
y no pensaba que pudiese llegar a crecer tanto.
Es más grande que la de mi profesor de biología.
Ahora te estoy cogiendo la polla con la mano y te la estoy meneando.
Y ahora te la levanto hasta que
se queda pegada tu vientre.
Te estoy pasando la mano desde los huevos hasta la punta de la polla.
Y ahora desde la punta hasta los huevos.
Que gorda se te ha puesto.
Ahora cerco mi boca abierta
llena de saliva con la lengua sedienta.
Dejo caer tu polla.
Me ha golpeado en la cara pero me gusta.
He abierto la boca y me la estoy tragando hasta la raíz.
Te la chupo apretándola con mis labios
mientras te doy un masaje en los huevos que también se te han puesto duros.
Ahora que ya me estás a
punto solo quiero que me folles.
Que me la metas hasta lo más profundo de mi agujero y que descargues
tu semen caliente dentro.
Me estoy quitando las braguitas rojas empapadas.
Las tiro al suelo.
Estoy tan cachonda que no puedo esperar más.
Ahora me echo hacia atrás en la cama con las
piernas completamente abiertas y el coño reluciendo de flujo y abierto para tu polla.
Te cojo la polla
y me la meto adentro de un golpe.
Me has hecho un poco de daño pero no puedo más.
Empoja,
empoja con fuerza.
Así, así.
Métela bien adentro mientras yo te rodeo con mis piernas.
Qué gusto.
Como siento las embestidas de tu polla adentro, fuera, adentro, fuera.
No puedo más.
Siento cómo te estás corriendo.
Me estás inundando de leche por dentro.
Yo también voy a corrom.
Me corro, me corro, me corro.
Muchas gracias por tu delicadeza.
Te has comportado como todo un caballero.
Teniendo en cuenta lo
sensible que soy, cuando se lo cuente a mis compañeras de la universidad, no se van a creer
lo mucho que te he disfrutado, lo que he disfrutado contigo.
¿Sabes?
Ya me siento otra vez hipersensible.
No tengo remedio.