La verdad es que desde que mi novio me dejó, cada vez me estoy aficionando más al cine
porno.
No paro de alquilar ese tipo de cine ante la sorpresa del dueño del videoclub.
Cada semana por lo menos caen cuatro, y la verdad es que me estoy comenzando a obsesionar
con todo esto.
Las noches no puedo evitar hacerme pajas pensando en todos esos tíos que veo a través de
la pantalla.
Sentir el semen de Pierre Nors estrellarse sobre mi cara, sentarme frente a la videocámara
de Woodman y dejarme follar.
Tener entre mis manos la gruesa polla de Nacho Vidal, ser escupida y maltratada por
Rocco y Freddy.
O por qué no, ver a Sin Michaels entrar por la puerta de mi dormitorio, desnudo, con ese
pedazo de carne tan enorme colgando entre sus piernas, y al cada paso que da en mi dirección
ver cómo le crece más y más, y notarla en mi garganta, llenándome por completo la
boca.
Solo de pensarlo me pongo cachonda.
Creo que el cuerpo me pide marcha de nuevo.
Es insaciable.
¿Me ayudarás tú?
Imagínate que eres una estrella famosa del porno y que me invitas a un rodaje.
Entramos en el plató, está vacío, nadie trabaja, es hora de comer.
Enciendes un par de focos que iluminan una cama grande y espaciosa que hay frente a una
pare de mentira.
Un decorado, te acercas y me besas.
Nuestros labios húmedos y ardientes se abrazan el uno al otro.
Me rodeas con tus brazos y aprietas mi culo con tus dos fuertes manos.
Notas mis grandes tetas clavándose sobre tu pecho y yo noto cómo tu falo crece y se clava
en mi pierna.
Me muero por chupártelo.
¿Me dejas?
Sí, seguro que me dejas.
Me arrodilló frente a ti, abro la bragueta y meto la mano dentro en busca de tan preciado
músculo.
Palpitante, caliente.
Te agarro la polla y me la meto en la boca.
Te humedezco el tronco con mis ensalivados labios.
Luego me concentro en el frenillo.
¡Qué gustito acariciarlo con la lengua!
¿Te gusta, verdad?
Se meneo la polla con una mano, mientras la otra te pellizco con amor tus huevos.
Estás disfrutando de verdad.
Te oigo respirar profundamente y eso me excita aún más.
Ya de pie te ofrezco mis pezones.
Sí, llévatelos a la boca.
Chúpalos como si tu vida dependiera de ello.
Siento tu lengua retozar por mis tetas.
Mis pezones están durísimos.
Me los pellizcas.
¡Sí!
¡Qué rico!
¡Sigue!
Mójame las tetas de arriba abajo.
Menea la polla mientras no quiero que se te baje la erección.
Porque quiero sentirla entre mis piernas.
Esto es placer, placer de verdad.
Vamos a la cama.
Estoy esperando.
Sí, me has quitado el camisón y me muerdes las bragas.
Con la boca las llevas hasta mis pantorrillas.
Mi coño es todo tuyo.
Ahora metes un dedo por la abertura de mi almeja.
¡Qué gustazo!
¡Oh!
¡Oh, es divino!
Por favor, por favor.
Chúpame, Glittoris.
Lo estoy deseando.
¡Ah, sí!
¡Sí!
Tu lengua moja los labios de mi coño.
¡Oh!
Yo me retuerzo en la cama.
Me agarro a las sábanas.
Me parece sentir que nos observan.
Que tenemos todo un público entregado.
Oh, frente a nosotros mirándonos excitados.
Masturbándose.
No te pone cachondo pensarlo, o mi, sí.
Somos estrellas de cine.
Somos famosos y deseados.
Oh, ¿no te gusta que hable de eso?
Pues fóllame, sin piedad, y hazme callar.
Fóllame.
Oh, del cajón de la mesita de noche sacas un consolador,
igual que una gran verga.
Estoy segura que la tuya es más grande.
Oh.
Oh.
Oh.
Echas un salivazo en la punta y me la clavas en el culo.
Mmm.
Está frío.
Primero me acaricias los contornos del ano para hacerme la
experiencia menos dolorosa.
Poco a poco, empujón a empujón.
Vas metiendo el juguete bien adentro de mi hambriento culo.
Oh.
Sí.
Sacúdelo.
Sí.
Hazlo con delicadeza, porque así es mucho más excitante.
Oh.
Oh.
Te dedicas un buen rato a meterme el consolador y hacerme gozar
por detrás.
Oh.
Oh.
Oh.
Oh.
A ratos, detienes el mete y saca para echar un escupitajo.
Lo noto caliente y me da un escalofrío.
Mmm.
Mmm.
Oh.
Oh.
Oh.
Oh.
Oh.
Oh.
Y luego sientes de modo rítmico.
Mmm.
Sigues haciendo temblar las cavidades de mi ano.
Oh.
Lo haces de maravilla.
Mmm.
Pero seguro que masajeando la polla no hay quien te gane.
Oh.
Noto tu dorísimo falo clavarse en mi coño.
Oh.
Estás sobre mí.
Jadeas y tu aliento choca contra mi cara.
Mmm.
Hace calor y no piensas detenerte.
Oh.
Oh.
Oh.
Sí.
La metes y la sacas.
La metes y la sacas en un alegre contoneo que nos la está haciendo pasar de miedo.
Oh.
No notas esa agradable sensación que recorre las poros de tu piel y esas pequeñas descargas
eléctricas en tu columna.
Yo sí.
Oh.
Noto todo eso y más.
Noto como me follas.
Oh.
Me agarro a tus brazos y grito.
Sí.
Oh.
Oh.
Oh.
Ah.
Córrete.
Córrete.
Oh.
Oh.
Sacas la polla de mi mano.
Oh.
Oh.
Oh.
Oh.
Sacas la polla de mi coño.
Oh.
Me abalazo sobre ella e inicio una mamada histórica.
Mi lengua corre de arriba abajo por el tronco.
Desde la base sigue un caminito ascendente hasta el frenillo y de ahí hasta la punta.
Te estremeces.
Oh.
Lo repito varias veces porque me gusta.
Oh.
Me pone cachonda verte sufrir de gusto.
Oh.
Doy inicio a un imparable meneo.
Sacudo tu polla.
Como si fuera de juguete.
Mi mano no conoce el descanso.
Así.
Así.
Oh.
Vas a correrte.
Lo en mi boca de nuevo.
Tu falo está dentro de mí, bajo el paladar, y mis labios ayudan a que tu semen salga disparado desde los huevos.
¡Sí!
¡Qué rico!
¡Me encanta el semen cálido!
Es un verdadero placer sentirlo correr por mi garganta, notar eso tan caliente bajar por mi cuello y salpicar mi interior.
Y no paras.
Eres una fuente inagotable de esperma, y eso me pone a cien.
Es un sueño, un verdadero sueño hecho realidad.
Me has follado como nadie, y tu polla es la mejor que has tenido nunca dentro de mi boca.
Los focos se apagan, termina la función, la audiencia se levanta de sus butacas y aplaude.
Ha sido un polvo de película.