Relatos Hablados

Todo quedó en familia

0:00 / 10:40

El hermano de mi novio es el típico adolescente obsesionado con los videojuegos, pero aquella tarde en su casa, mientras yo esperaba a mi novio, le hice comprender que hay cosas mucho más divertidas...

177 escuchas

Voz por BellaPerrix
📜 Ver transcripción (se sincroniza con el audio)

Mi novio de entonces se llamaba Miguel. No es que estuviera loca por él, pero el cabrón follaba de maravilla y no pasaba día en el que pudiera evitar pensar en su rabo.

Recuerdo que estaba yo un sábado tremendamente aburrida en casa esperando su llamada. Miguel corraba en una pizzería y los muy bastardos le cambiaban los horarios de trabajo cada dos por tres sin avisar.

Y muchas veces nos quedábamos sin el polvo diario porque él salía muy tarde, cansado, sin posibilidades de reanimación. Puesto que no llamaba y a mí el coño me picaba de sobremanera, decidí coger el metro e ir directamente a su casa para poder pillarlo y darle un repaso en cuanto cruzara el umbral de la puerta.

De camino me acordé de que seguramente estaría su hermanito por ahí dando la tabarra, un mocoso francamente pesadito y totalmente desquiciado.

Su afición a la informática y a los juegos de ordenador era sencillamente enfermiza. Pero bueno, supongo que con tal de conseguir un polvo, aguantar al chaval tampoco era un precio excesivamente alto.

Llegué y llamé al timbre. El padre de Miguel me abrió y se quedó todo sorprendido. Me dijo que su hijo aún tardaría en llegar un buen rato, pero que podía esperarle en su cuarto.

Eso hice. Entré en aquel cutre santuario dedicado a las motos, con postres de motos aquí y allí, fotos de pilotos, revistas sobre el tema, buff.

Desde luego mucho en común no teníamos él y yo, pero en fin poco importaba eso ahora. Urgando en la cama deshecha encontré su pijama y sus calzoncillos azules, los que yo le regalé por su cumpleaños.

No pude resistirlo y me los llevé a la cara. Lave mi nariz en aquel tejido suave y aspiré lo máximo que pude, intentando atrapar el olor a su polla.

El mismo olor que me venía cada vez que la chupaba. Si ya estaba cachonda, aquello acabó por encenderme del todo. Así, ni corta ni perezosa, comencé a fregarme la entrepierna a través de los tejanos.

Cerré los ojos dispuesto a dejarme llevar por aquella siempre agradable paja cuando, mierda, el hermano pequeño de Miguel, Carlos, hizo acto de presencia.

Saludando tan efusivamente como era característico en él, desconozco si se dio cuenta de lo que estaba haciendo yo en aquel momento, pero puesto que ni lo pregunto me limité a seguirle la rosca.

Me dijo que papá Noel le había traído un regalo fenomenal y que quería enseñármelo. Me imaginé que sería algún otro juego de asesinar y mutilar.

Entramos juntos en su habitación donde los pósters se multiplicaban por mil, pero nada tenían que ver con motos. Esta vez todo eran espectaculares dibujos de fornidos guerreros místicos, dragones y alguna foto de Pamela Anderson que desentonaba un poco en el conjunto.

El chaval sacó de una caja de cartón un extraño casco plateado del que colgaban varios cables delgados. Carlitos me contó entusiasmado que quien cuenta la última película de Estalone, que con aquel casco veías imágenes virtuales de chicas desnudas que con solo apretar un botón incluso te las podías montar con alguna de ellas de esas top models o con cualquier otra tía buena de las que salían en los pósters y que incluso si te metías mucho en la historia podías llegar a sentir placer físico.

A mí todo aquello me parecía una gran estupidez y cuando el mocoso me lo ofreció para probarlo rechacé su invitación tajantemente y le eché un sermón de que aquellos que hacen servir esa historia le dije que en lugar de entrenarse con esas tonterías virtuales lo que tenía que hacer era buscarse una chica de verdad y follársela.

Pero el entusiasmo del mocoso era tanto que ni me escuchaba. Se incrustó el caro juguete en su cabecita y se sentó en una silla diciendo que no podía ser un mocoso.

Dispuesto a alinearse con todo ese erotismo rancio y virtual, entonces tuve una diabólica idea. Puesto que Miguel no llegaba, su padre estaba en la sala en transe entre la pantalla del televisor y yo seguía estando caliente, pensé que no me sentaría mal divertirme un rato con el mocoso.

Así que me arrodillé a su lado con cautela y apoyé mi mano sobre su entrepierna. Él dio un bote de la silla y seguidamente se le dibujó una gran sonrisa.

En plan, me estaba funcionando. Así que me animé y seguí abri la bragueta para meter la mano dentro y sentir su polla hincharse. Carlitos comenzaba a estremecerse.

Realmente creía que aquello se debía a su casco virtual. Así que decidí seguir. Tiré con suavidad de su tiesa verga y la saqué de aquel pantalón.

Primero inicié una leve masturbación, empujando la piel que rodeaba el rosado blando hacia abajo y hacia arriba. El chaval ni se creía que papá Noel hubiera tenido tal ataque de generosidad.

Yo también me estaba animando, así que rodeé su sexo entre mis labios y comencé a chuparle la polla con dedicación y dejando a cada paso un reguero de saliva por su joven aunque duro tronco.

Cuando ya sentí que aquello estaba tenso de verdad, me senté sobre sus rodillas y a una temor de que descubriera el pastel, reaccionó tal y como pensaba, de la forma más estúpida, babeando y echando extraños gemidos mientras sus ojos enrojecían.

Los reciclidos se perdían entre las imágenes de aquel casco virtual. El chico extendió las manos buscando unos senos que acariciar. Le agarré de las muñecas y le conduje hasta los míos por debajo de la camiseta.

Sus dedos inexpertos se aferraron a los pezones guiados por el puro entusiasmo y comenzaron a jugar con las mamas, lo que me puso aún más cachonda.

Carlos, que estaba disfrutando de la oportunidad de emagrear dos senos sencillamente estupendos, gruesos y duros como pocos, y el chaval parecía dispuesto a estarlos.

Acerqué mi boca a la suya y hundí mi lengua entre sus labios. Al mismo tiempo me había olvidado un poco de su pequeña polla en erección que se apoyaba como sobre mis tejanos.

Así que mientras la lengua hurgaba en su paladar, sensualmente mi mano volvió a agarrarle el rabo e inició una nueva paja para deleite del adolescente, el cual yo había unido su lengua a la mía y ambas se retorcían como dos serpientes agonizantes.

Sus iniciales, clímidos, gemidos comenzaron a crecentarse. No me preocupé porque su padre, puesto que éste estaba más pendiente de los desvaríos del culebrón de turno que de nuestras actividades secretas, echó la cabeza hacia atrás y mientras balbuceaba palabras inconexas acelere el ritmo del sube y baja hasta que por la punta del glande salió disparado un blanquecino y siempre agradable chorretón de semen que dejó perdidos mis tejanos y parte de mi camiseta.

Por otro lado, sudaba ante tanto ajetero sexual, aún salían los chorros de esperma de su polla que me levanté de encima de sus rodillas a toda velocidad y corrí hacia la puerta, a punto para huir hacia el pasillo en cuanto Carlos se quitara el absurdo casco y lo hizo entre gemidos grandilocuentes frases de complacencia.

A los pocos minutos llegó Miguel. Yo me había limpiado en el lavabo el semen del hermano pequeño y más o menos no se notaba. Nos sentamos a charlar y casi empujada por la pura malicia, le pregunté a mi novio si había probado el casco virtual del mojoso.

Le aclaré que yo sí y que para dramatizarlo todo un poco comencé a exagerar diciendo que si era eso o lo otro que se veía tal y cual. Bueno, puro Hollywood.

El caso es que para cuando acabé mi relato Miguel me miraba asombrado. Le pregunté que qué pensaba, que qué pasaba y me contestó tajantemente que no entendía cómo podía haber probado el casco virtual cuando a este le había salido defectuoso y estaban pendientes de ir a cambiarlo a los grandes almacenes.

De pronto me sentí totalmente estúpida y desde entonces nunca más volví a usar el calificativo de tonto para hablar del hermano de mi novio.

📝 Tu nota privada

Ver todos los relatos →

Relatos similares

Ver todos los relatos →

Atajos del teclado

Espacio
Reproducir / pausar
Retroceder 10 segundos
Avanzar 30 segundos
T
Modo trabajo
?
Mostrar este panel
Esc
Cerrar este panel

Y un secreto: ↑↑↓↓←→←→BA